Querido amig@

Demasiado deberías perdonarme para poder pensar que vuelvo a tener la oportunidad de estar a tu lado. De sentir que no me he marchado. De que a pesar de haber estado ausente en el silencio, la distancia sin olvido, los nervios y la desgana se apoderaró de mi.

Sin querer quisiera que me perdonaras pienso que no todo está perdido, que aveces esto ocurre por algún significado que apenas atisvo a resolver, que la complejidad de la ecuación no se resuelve sólo despejando la "x" , sino que ambas partes quieran llegar al mismo sitio, aun saliendo "A" en una dirección y "B" en la otra, si quisieran llegarían al mismo lugar...

Y es que aveces ausentarse un momento puede ser perder la silla para siempre, moverte de la foto en el único instante en el que capturaban a todos con los ojos abiertos y milagrosamente nadie con los ojos rojos... pero no estabas tu... ni yo...

Nos dejamos ir sin saber el uno del otro y sin ni siquiera preguntarnos el cómo le irá, perdemos constumbres que antes hacían ilusión recibir y que ahora son solo un símbolo de olvido y de enemistad.

No quisiera perderte, pero te pido que me perdones demasiadas cosas, sobre todo este tiempo de nervio y pezada dejadez; ya me conoces, el desánimo me puede siempre que quiere... y últimamente quiere cada vez más y con más frecuencia... espero que éste no sea el final, o por lo menos, no es el que yo espero para mi o mi cuerpo.

Acuérdate de mi... alguna vez.

La esperanza.